Desde 2001

El cliente es nuestro principal capital, hacemos nuestro trabajo con la misma pasión, entrega y sacrificio con la que corre un ciclista.

Nosotros

Desde muy pequeño sentí una gran atracción por las bicicletas, nunca supe la causa pero ejercían sobre mi una “llamativa y sana pasión”.

Con la ayuda de mi hermano mayor que me sujetaba de la parte inferior del asiento y me soltaba cada tanto por la entonces recien asfaltada calle Paysandú donde nací, hice mis primeras armas en el ciclismo, más o menos a los cuatro años aprendiendo a andar en bici sin rueditas estabilizadoras, a partir de ese momento cada vez que podía salía a la vereda a montar mi bici.

A medida que fui creciendo, la utilicé siempre como medio de transporte y entretenimiento. Eentre tantas anécdotas de juegos en bicicleta recuerdo una muy linda, con un amigo nos tirabamos por la bajada Gallo como dirian los viejos relatores españoles de ciclismo “a tumba abierta”, con bicis que no tenian ningún tipo de frenos mas que nuestras zapatillas en las cubiertas, al llegar abajo más de una vez chocabamos contra el cantero central y terminabamos de la otra mano en el suelo, golpeados y muertos de risa… Por supuesto mis padres ni se enteraban.

Luego sucedieron dos cosas que forjaron en mi lo último que me faltaba para saber que iba a correr en bicicleta, la primera una tarde de domingo (yo tendría mas o menos nueve años), mi hermano mayor me saca del club Remeros Alberdi con cierto apuro y me lleva a ver a los ciclistas que venian desde Santa Fe a toda velocidad por la calle Puccio, nosotros los esperabamos para verlos tomar el tramo final de la calle y el más emocionante que es la bajada, todavía recuerdo los rostros concentrados y exhaustos de los ciclistas que casi finalizaban el trayecto, el olor a los productos en base a menta o alcanfor de los masajes musculares, la tierra pegada en sus rostros y piernas sobre todo y lo mas atrapante para el espectador, algo que nunca pude olvidar “el ruido de los tubulares contra el asfalto, un ruido muy particular que parece música dentro de un peloton”…

El recuerdo de esa tarde perdura todavía intacto para mi. No me imaginaba en ese momento que años mas tarde yo también bajaría junto a grandes figuras del ciclismo por la Puccio para concretar en el Parque Alem la última etapa de la “Santa Re – Rosario”.

La segunda vivencia que terminó de forjar mi futuro como ciclista fue el día que mi hermano mayor llegó a la casa de mis padres con una bicicleta de carrera de competición para chicos, o sea un rodado bastante menor que las que luego usaría en mis años de competencia, tenía tubulares y llantas de aluminio, sin cambios (era una pistera – circuitera), y un solo freno delantero como usaban los “profesionales” en los circuitos “callejeros”…

Tampoco sabia en ese momento que años mas tarde disputaria muchas carreras en estos apasionantes y vertiginosos circuitos de barrio por todo el pais. De más está decir que yo me sentía uno de ellos en ese entonces con mas o menos diez años de edad. Pedaleaba lo más fuerte que podía, frenaba con el único freno (delantero) en forma violenta y la bici se levantaba de atras, acción por la cual mas de una vez me cai de cabeza al suelo, ésta que era mi primer bicicleta de carrera terminó sin darme cuenta forjando mi futura pasión.

Más o menos a los catorce años decidí que quería correr en bicicleta de ruta, me apasionaba el hecho de ser parte de un gran pelotón de voluntades que recorrian a gran velocidad cientos de kilómetros, y al llegar todavía se daban el lujo de realizar un “sprint” a velocidad superior en busca de un ganador y como premio final la meta y el reconocimiento de la gente a la vera de la ruta, bajo el agua, con frío extremo o con el más duro sol calcinando sus últimos restos de fuerzas.

Por no provenir de una familia de ciclistas (la mayoría de los ciclistas heredan esta “profesión” de sus padres o abuelos), me encontré con muchos inconvenientes y problemas, el principal el económico, quería entrenar pero no tenía una bici adecuada para hacerlo ni los medios para obtenerla, por este motivo ahorraba dinero haciendo algún trabajo en los horarios que podía por que como es lógico a esa edad estaba en la escuela secundaria técnica y concurría doble turno.

Con una bicicleta de media carrera muy común salía a la ruta (en mi casa nadie sabía nada), me iba hasta la ribera y la mayoría de las veces volvía con la bici al hombro, más de una vez en la ruta o en la estacion de servicio del km. 28 de la autopista algún camionero me traia de nuevo hasta el km. 0 de la autopista, y luego a caminar hasta la casa de mis padres… Pero la pasión era tan grande que apenas podía, volvía a repetir mi derrotero.

Trabajaba haciendo una cobranza en las horas libres, y también los fines de semana en un parque de diversiones, de esta manera a los dieciséis años mas o menos logre mi primer bicicleta “bastante buena” y poder salir a la ruta sin quedarme “a gamba”.

Era un éxito salir a pedalear y volver a casa sin tener que hacer dedo o caminar, ademas tenia cambios… Un lujo, podía luchar con el viento en contra, las subidas, aprovechar las bajadas y el viento a favor, además un “portacaramagnola” donde llevar agua!!! Fue un avance increible.

Luego fui conociendo gente que me ayudo y aconsejó muy bien, los escuchaba y aprendí de ellos… Grandes amigos como “Tito” Zaccaria, Hector Fortuna, Horacio “Paquete” Vazquez, Eduardo “Tuna” Ledesma, (entrañable amigo que falleció en la ruta pedaleando), entre otros buenos amigos… También como siempre pasa, conocí gente que quien sabe por que razón trata de hacerte daño o “bajarte de la bici”, pero finalmente triunfaron los buenos amigos y mi pasión…

Mi primer carrera (a los diecisiete años) fué en el Velódromo de Fray Luis Beltran (hoy abandonado), recuerdo el miedo al trepar al peralte de esta pista, no sabía que años mas tarde tendría la suerte de trepar los peraltes de otros velódromos mucho mas altos, codo a codo con grandes figuras del ciclismo.

Empecé a correr por la zona, iba a las carreras en bicicleta con las ruedas de auxilio atadas a la cintura y mi bolso en la espalda contento y apasionado con lo que hacía.

Al poco tiempo la gente que me veia comenzo a invitarme a correr a otros lugares, me dieron su amistad y me llevaron a correr muchas veces, sin pedirme nada a cambio, como la flia. Giles (Reinaldo y María, “mi gran mamá del ciclismo”), Eduardo Taleti padre, y algunos otros de los que guardo hermosos recuerdos y gratitud eterna, cuando uno anda solo, éstas ayudas son inolvidables de un gran valor.

De esta forma y sin darme cuenta empecé a correr carreras de ruta de todo tipo y a punto de cumplir los dieciocho años, aficcionados y amigos me proponen correr mi primer “Rosario – Santa Fe”, gestioné mi primer carnet de federado con la ayuda de mi amigo Ricardo “Gucht” Bustos y luego de entrenar mucho pude correr esta clásica del ciclismo nacional, recuerdo que en esa carrera corría tambien otro “menor de edad” que luego sería una gran figura del ciclismo argentino e internacional Rubén Dario Colla, el ganador fue el “Tano” Ianone (en ese momento figura del ciclismo nacional) que estaba corriendo en Italia para el equipo Mecair Rossin de ese país y trajo varios de sus compañeros a esta clásica carrera que figura hasta en los libros más antiguos del ciclismo nacional, como en esa obra de arte llamada Pedaleando Recuerdos escrita por Ricardo Lorenzo Borocoto, periodista deportivo especializado en ciclismo del siglo pasado.

Después vinieron muchas más de ruta por la zona, empecé a viajar más lejos, a correr otras carreras, todo tipo de clásicas de un día, anduvimos por Salta, Tucumán, La Rioja, Entre Ríos, Buenos Aires, Chaco, Formosa, San Juan, Mendoza, San Luis, participé de grandes clásicas como por ejemplo “Doble Bragado”, “Doble Rufino”, “Doble Gualeguay” , “Doble Paraná – Victoria”, tuve la suerte y el privilegio de estar al lado de grandes, mucho mejores que yo, pero luchando con ellos siempre, como fue el caso de mis amigos Flavio Guidoni (el expreso rosarino), Jorge Giles (el mono, a quien yo le diria el zorro por su astucia en carrera), David Vaccari, ciclista de muy fuerte temple, los locales Walter Barrera, Adrian Ontivero y muchos mas… El “Pelado” Trillini, la “Juana” Juan Antonio Milatich y sus demoledoras tiradas y puestas contra “el borde”, vueltas como la de San Juan, Córdoba, La Pampa, Entre Rios… En todo tipo de terrenos, tuve la suerte de trepar junto a verdaderos “titanes de la escalada” como es el caso del “Pitufo” Efrain Castro, o el “Chato Bravo” por nombrar dos nacionales sanjuaninos, y tambien mas de una vez con excelentes escaladores venezolanos o chilenos famosos por el tremendo ritmo que imponen en las escaladas y puertos alta montaña, y por la capacidad de bajar a grandes velocidades… “a tumba abierta”.

En el año 1999 tuve la suerte y el honor de ser convocado por la Federación Ciclista Santafesina para participar de la “Vuelta de la República”, que volvía luego de años de no hacerse.

Fue una experiencia increíble, corredores de primer nivel de los paises, más ciclistas del mundo, con grandes equipos recorriendo importantes extensiones de este hermoso país que tenemos, a ritmos “tremendos” sobre todo tipo de terrenos durante catorce duros días… Y uno como siempre con más pasión que estructura… Con más coraje que condiciones y dinero. Los equipos que habían venido del otro lado del mundo estaban tan bien organizados que causaba admiracion verlos… Ingleses, Alemanes, Brasileros, Belgas , Italianos, Cubanos, Norteamericanos, Colombianos, etc. Tenian mecánicos, masajistas, todo tipo de bicicletas, repuestos, provisiones, sobre todo organización y un poderoso respaldo económico, nosotros hasta horas antes de emprender la carrera esperando a los “sponsors” que nos permitieron correr esta vuelta como pudimos… De mas está decir que estoy eternamente agradecido por su apoyo totalmente desinteresado y por amor al ciclismo al Sr. Daniel Giribone, principal gestor de este sueño . Esta fue la experiencia deportiva más hermosa de mi vida, y creanme que fue a pura pasión para todos los integrantes del humilde equipo de “La Santafesina”.

De mi incursión en el ciclismo me queda la satisfacción de haberlo hecho a un importante nivel siendo que no venía de familia de ciclistas con mis escasos conocimientos y recursos (al principio), experiencias muy lindas, muy buenos amigos… Alguien dijo alguna vez que este país no es para practicar ciclismo, el ciclismo esta en europa, pero como frenar una pasión que en su momento era imposible de controlar??? No me arrepiento para nada, si naciera de nuevo sería nuevamente ciclista, sin dudas!!!

En el año 2001, decidí volcar mi pasion deportiva al comercio, abrí mi primer local de Bici Kaiser, quizás también recordando las palabras que hacía un tiempo en mis comienzos escuché un dia de mi amigo Felix “Bocha” Savoretti, (si, en el ciclismo todos tenemos apodos o sobrenombres), me dijo “La bicicleta es un fenómeno social”, inteligente definición de una gran persona y respetado fabricante de herramientas para el ciclismo de primer nivel.

Nacimos en Avenida Génova 1002, un pequeño local, un banco de trabajo, las cajas vacias de los repuestos de mis épocas de ciclista, y muchas ganas de progresar, la esquina que alquilé fué creciendo lentamente, trabajaba solo, me prestaron novecientos dólares (epoca del uno a uno), compré un poco de mercadería, luego explotó el país (como siempre la eterna historia, el pueblo cae en manos de los políticos inútiles, vendidos y traidores), el dólar se fue a las nubes y al devolverlo estaba pagando un 480% mas que lo que había comprado… A esta altura estaba por nacer mi hija, luego alquilé el local que estaba pegado y agrandé el negocio, incorporé mi primer ayudante Diego Salto, amante del ciclismo en la modalidad Freestyle y BMX, seguimos tirando, como en el ciclismo “contra el borde” entre buenas y malas, creciendo con la misma pasion del ciclista que había en mí.

Desde el año 2011, estamos con el local (casa central) de Av. Alberdi 229 bis, fue un arriesgado pero importante paso comercial para la empresa, otra vez empezar un negocio de cero, mucho mas grande, con dos hijos y un divorcio próximo que estaba madurando para concretarse al poco tiempo, en mi momento más crítico a nivel comercial.

Luego falleció la dueña del local donde nacimos (Irene, gran persona que me trató siempre como a un hijo y quise mucho), por motivos familiares tuvimos que mudarnos por la misma Avenida Génova al 1558, hace cerca de tres años.

Hace mas o menos un año, abrimos un nuevo local en la nueva y hermosa zona de Puerto Norte, una propuesta de mi sobrino Diego Acevedo, en la cual decidí acompañarlo debido al notorio entusiasmo y pasión por el proyecto. En un futuro no muy lejano tengo la idea de abrir más locales de Bici Kaiser, quizás en pueblos o ciudades cercanos a rosario.

Para terminar con este extenso y apasionado relato, me queda por comentarles cual es, desde que se inicio este sueño, la idea principal de quien les habla Rodolfo Acevedo, titular de Bici Kaiser y todo el equipo de trabajo “del kaiser”:

…”queremos atender a todos los ciclistas y sus bicicletas de todo tipo, a cualquier edad, los que lo hacen por deporte, (amateurs, profesionales, pisteros, ruteros, triatletas, cicloturistas, bikers, los ciclistas del mountain bike), por diversión, esparcimiento, prescripción médica, moda, trabajo, los que usan su bicicleta como único medio de transporte, todos son atendidos en Bici Kaiser, todos sin excepción, por que todos son ciclistas.”

Por esa razoón disponemos de bicicletas de todas las clases y estilos, marcas y tipos, para todas las edades, desde la primera bicicleta para los niños hasta la del profesional “elite”, además de todo tipo de repuestos, accesorios, indumentaria, asesoramiento total para amateurs y profesionales, herramientas y taller especializado para todo tipo de ciclista, por que tenemos que partir de la base que todos los que montan una bici son ciclistas, no importa la edad ni el nivel físico o deportivo, todos vienen a Bici Kaiser, y algo muy importante que marca la diferencia, garantía responsable y real sobre todos nuestros productos.

El cliente que compra su rodado en Bici Kaiser, sabe que tiene respaldo técnico siempre y la seguridad de la garantía real que solo le puede brindar quien entiende de bicicletas y es representante directo de las mas afamadas marcas de siempre y las nuevas.

El cliente es nuestro principal capital, eso esta muy claro en nuestros locales, ud. mismo puede probarlo, hacemos nuestro trabajo con la misma pasión, entrega y sacrificio con la que corre un ciclista.

Los esperamos cuando quieran comprobarlo, los invito a tratar con especialistas que amamos lo que hacemos y hablamos desde el corazón del pelotón, espero no haberlos aburrido, gracias por su tiempo.

 

Rodolfo “El Kaiser” Acevedo
Titular de Bici Kaiser

 

“Bici Kaiser, sabemos lo que hacemos…”